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EL ELEFANTE ENCADENADO -Cuento

domingo 10 de mayo de 2009


Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me
gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a
otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.
Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso,
tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y
hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba
sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus
patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de
madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y
aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que
ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia
fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente:
¿Qué lo mantiene entonces?
¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la
sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a
algún padre, o a alguna tía por el misterio del elefante. Alguno
de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba
amaestrado—
Hice entonces la pregunta obvia:
—Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la
estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros
que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí
alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la
respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a
una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido
sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito
empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su
esfuerzo no pudo.
La estaca era ciertamente muy fuerte para él.
Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente
volvió a probar, y también al otro y al que le seguía...
Hasta que un día, un terrible día para su historia, el
animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo,
no escapa porque cree –pobre— que NO PUEDE.
Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella
impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar
seriamente ese registro.
Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra
vez...
—Y así es, Demián. Todos somos un poco como ese elefante del
circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos
restan libertad.
Vivimos creyendo que un montón de cosas “no podemos”
simplemente porque alguna vez, antes, cuando éramos
chiquitos, alguna vez, probamos y no pudimos.
Hicimos, entonces, lo del elefante: grabamos en nuestro
recuerdo:
NO PUEDO... NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ


Hemos crecido portando ese mensaje que nos impusimos a
nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar.
Cuando mucho, de vez en cuando sentimos los grilletes,
hacemos sonar las cadenas o miramos de reojo la estaca y
confirmamos el estigma:
¡NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ!


Jorge hizo una larga pausa; luego se acercó, se sentó en el suelo
frente a mí y siguió:

Esto es lo que te pasa, Demián, vives condicionado por el
recuerdo de que otro Demián, que ya no es, no pudo.


Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el
intento todo tu corazón...
...TODO TU CORAZON!!!

Este es un bello cuento del libro Recuentos para Demián que quiero compartir con Uds... siempre que puedo lo releo, porque siempre me recuerda que debemos vencer ese primer impulso que nos dice: no podremos... que para alcanzar algo, para lograr lo que se quiere, muchas veces hay que romper con las viejas cadenas e intentarlo una y otra vez PONIENDO TODO EL CORAZON EN ELLO.

Olivia

RECLAMO EL OLVIDO

domingo 26 de abril de 2009


"Ahora si,

En el reparto

Reclamo el olvido.

Voy a soltarme de tu mano,

Extender los dedos

Como en un arpegio.

Aún nos une

Mi espanto, tu sorpresa,

La coreografía de la pasión imposible.

No hay nada peor

Que añorar ese lugar

Donde nunca estuvimos...

Escribir para sobrevivir,

Añorar

En carne viva

Tu corazón.

Ahora si

En el reparto

Reclamo el olvido,

Tan sólo eso...

No más ausencias en mi vida.

Aún nos une

La canción

Que juntos nos alcanzamos a escuchar.

Te reclamo al cielo

-si es que existe-

En carne viva,

Para sobrevivir...

Que sueltes mi mano

Como en un pase de magia…

Para que se extinga

Ese lugar

Donde nunca estuvimos."



Mario R. “Fito” Frati Saavedra

LOS VERSOS DE MI AMIGO FITO - GB

Llueve

martes 21 de abril de 2009


Llueve, el gris va ganándole por puntos al mismísimo silencio, en este dia lluvioso al Sur del mundo. La ciudad parece vacía. Hoy no he escuchado siquiera pasar la bandada de teros… ¿Dónde van los teros cuando llueve?... ¿Dónde va la gente cuando llueve?, se preguntaban Pedro y Pablo por allá por los ’70… ¿Dónde voy yo, cuando llueve?... ¿Dónde va mi mente cuando camino bajo la lluvia otoñal, sola por mi ciudad?.
Me gusta la lluvia, esta lluvia calma de gotas grandes y dispersas, el siseo de los neumáticos sobre el asfalto mojado, mi soledad saltando charcos, mi niña interior tentándome a caminar por la cuneta y chapotear en el agüita clara que corre, apurada y sin remedio, hacia el barro.
La frescura de las gotas salpicándome el rostro me provocan una sensación, como de gratitud… no sé porque?... y miro, sin ver, las hojas rojizas y amarillentas, que caen a mis pies a cada paso.
Detrás de las puertas, escucho el relato apagado de algún partido de fútbol de Domingo, y se me ocurre pensar en los hombres de la casa embobados frente al televisor, y en las mujeres trajinando en la cocina o aburriéndose como hongos con la letanía del relator, sobresaltándose frente al grito unísono de los hombres de la ciudad que despierta de un sacudón, frente a un gol… River salió campeón.
¿Dónde va mi mente?... intento no pensar en nada… la dejo chapotear como mis pies, salpicando pensamientos… sin embargo, no cuento contigo, que te atraviesas por sus caminitos. Y el silencio se vuelve ternura y brilla en tu sonrisa como si hubiera sol, y un arco iris de promesas surcan mi cielo… pero, pronto, se estrellan contra la distancia y todo vuelve a ser gris, a veces azulado, como el océano que nos separa… y vuelvo a la lluvia, a este otoño de hojas caídas, húmedas que van amortiguando mi andar hacia ningún lado… Y me pregunto cómo, esas dos gotas que surcan mi rostro dejaron de ser frescas y dulces, para convertirse en saladas y tibias?.
Sólo mi alma sabe donde va, la sigo… y la veo sentarse en un solitario banco de plaza, enamorada, a esperar…
¿Cómo se le dice al alma, en una tarde de lluvia, que nunca vendrás a buscarla?.

OBB-2008

El eco de mi alma


Cuando se canse tu vanidad
De pasar a recoger la miel de mis palabras,
Sé que seguirán tan vacías de destino
Como el día en que comprendieron
Que no era compartida la expresión
del sentir que las hilaba.
Sin embargo, seguirán húerfanas, solitarias,

Pero llenas de contenido,
Fieles al sentir por el que han nacido.
Sí, ellas seguirán aquí sin importar
si vienes a buscarlas o decides abandonarlas,
Sin importar tu indiferencia o tu deferencia,
Pues están mas allá de ti, valiosas y únicas
como que son el eco de mi alma.
OBB

LA FUENTE CLARA - JAIRO

martes 14 de abril de 2009



Al agua de una fuente un día me acerque
Buscando la frescura para calmar mi sed…

Te quise toda la vida
Y nunca te olvidaré

Debajo de una encina me adormeci después
Un ruiseñor cantaba, acompañándome…

Te quise toda la vida
Y nunca te olvidaré

En lo alto de una rama cantaba por placer
Ay! quien tuviera el alma del ruiseñor aquél…

Te quise toda la vida
Y nunca te olvidaré

Alguien ya no me ama por culpa de un clavel
Que me pedía siempre y nunca recordé…

Te quise toda la vida
Y nunca te olvidaré

Cuando el clavel marchito florezca como ayer
Será posible, entonces, que me ames otra vez

Te quise toda la vida
Y nunca te olvidaré…

Esta canción me parece de una gran belleza, sin contar con
la calidad de la interpretación de Jairo. OBB

Cuento: Las 9 vacas

lunes 13 de abril de 2009


Dos marineros después de una larga travesía llegan a una isla. Desembarcaron ansiosos al ver las jóvenes nativas bailando, invitantes al final del muelle.
Pero uno de ellos, al pasar vió una joven lavando ropa en el río, con sus manos rojas del esfuerzo, el cabello desarreglado y sin belleza física que la distinguiera y le dijo a su amigo que allí se quedaba, pues había encontrado a la mujer que sería su esposa… El otro, pensó que su amigo, luego de tanto tiempo en el mar había perdido la cordura.
Pero nuestro marinero, se acerco a la chica y le declaró sus intenciones y supo asi que para poder hablar con ella, primero debía hablar con su padre, el jefe de la tribu.
Y así fue.
Hablado con el padre, éste le informo, que tenían un sistema de dotes para la obtener la mano de las jóvenes de la tribu.
Esta consistía en el pago de tanta vacas como belleza poseyera la joven a desposar, en una calificación de 1 a 9 vacas.
-Tengo varias hijas.-dijo el jefe… La que viste, vale tres vacas, pero para un extranjero como tú, hombre rico y de mundo voy a ofrecerte alguna de mis otras hijas, que poseen todos los dones y que valen 8 y 9 vacas.
Escuchado esto, el marino le contestó: -Tomare la que esta junto al río y pagare por ella 9 vacas.
El padre, aturdido, intentó objetar, sin embargo, el marinero insistió.
El viejo cacique se dijo que si el marino era tan tonto, así se haría…. Y se celebró el matrimonio tal como el marinero quiso, y se quedó en la isla a vivir junto a su esposa.
Su compañero se hizo a la mar nuevamente, pensando que su amigo había perdido la razón.
Al cabo del tiempo volvió a recalar en la isla y corrió a buscar noticias de su compañero… quería saber que había pasado con su matrimonio y aquella joven tan fea que había elegido.
Cuando llegó a donde se suponía que estaba su amigo, en la calle, se encontró con una procesión donde llevaban una mujer en andas, de una belleza singular, de la que emanaba luz, gracia, gentileza y que lanzaba pétalos de rosas al aire. Quedó sorprendido frente a esta bella mujer y pensó en la desgracia de su amigo con su esposa…
El marinero entró en casa de su amigo, y le preguntó por su vida:
-Qué tal todo?
- Muy bien, soy muy feliz.
-Y tu mujer?
-No la has visto?... Acaba de pasar…
-Cómo, esa es tu mujer, la de los pétalos de Rosa?
-Sí.
- Pero que pasó?... como se convirtió en esta mujer tan bella y especial?
- Bueno, amigo… es simple… la compré como si fuera una mujer que valía 9 vacas, la traté como una mujer que vale 9 vacas, y se ha vuelto una mujer que vale 9 vacas.

Es un bello cuento, no?... Lo escuche por primera vez, en Escuela de Vida... me gusta mucho porque habla de aquello que nos cuesta tanto hacer y que es apostar a lo mejor de los otros, para así obtener lo mejor de ellos… depende de nosotros…
Si insultamos, seguramente obtendremos un insulto… si maltratamos seguramente sacaremos lo peor que la otra persona es capaz de dar…
Se me ocurre pensar que existen en nuestro interior infinitos "siendos"... todos los arquetipos que hacen al Uno de la humanidad y que nos permiten ser acordes a cada circunstancia… así es que tenemos un siendo hijos, un siendo padres, un siendo amantes o amigos, un siendo amables, un siendo generosos, un siendo amargado, irascible, etc. etc.
Generalmente sacamos a relucir aquellos que creemos que mejor representan nuestro sentir y esto hace a nuestra personalidad... pero, también solemos sacar a relucir aquellos siendos que los otros provocan con su actitud, buena o mala.
Por eso creo que es una buena práctica esto de apostar desde lo mejor de nosotros mismos, a lo mejor de los otros… con nuestra actitud amable, sin egoísmos, sin falsos prejuicios, saliéndonos de nuestros ombligos egóticos para acercarnos a nuestro semejante aceptando y considerándolo tan valioso como nosotros mismos lo somos… sin importar cual sea su ropaje exterior, la primer impresión, su cultura, su inteligencia, su condición social, su color, su raza, su nacionalidad… sin importar cuales sean sus diferencias con nosotros... en la convicción de que, como nosotros, son seres que poseen dentro de si mismos la capacidad sagrada de Ser Humanos… y les garantizo que 9 de cada 10 no los harán sentir defraudados, les devolveran con lo mas valioso de ellos mismos…
Vale la pena, o mejor dicho la alegria, intentarlo... no?

Olivia (Gordibonita)

Una palabra

jueves 2 de abril de 2009


Te veo corriendo detrás de una palabra. La arrojaste de tu boca hecha silencio, como una piedra. Atravesó el aire que nos separaba, y parece que me cayó en los ojos, porque mis ojos se volvieron rojos de dolor y de lágrimas.Arrojaste la palabra como quien abre las puertas de una jaula y libera a las aves. Sin decir palabra.La palabra avecilla jamás será apresada.Hendió el espacio azul con sus dos negras alas, y oscureció el sol.Te había preguntado:-¿ Me querés?

La discusión ya no pesa sobre nosotros. Me tiemblan las manos, me tiemblan la voz y las rodillas. Me molesta que defiendas tus puntos de vista, tu libertad, tu individualismo aun a cuestas de mi dolor y mi necesidad de ti. Y entonces la digo yo... con todas las letras... NO... NO... NO... Estoy herida, rabiosa, tonta, tensa…, tal vez también estoy temerosa, resguardándome detrás de esa armadura llena de espinas que es el orgullo… la dignidad a la que no le has dejado espacio envuelto en la soberbia de tu verbo.Y en vez de aquietar las aguas embravecidas, en vez de amansar el océano que nos separa y convertirlo en un lago donde un día podamos zambullirnos riendo y bebiéndonos la inmensidad del cielo reflejada en la piel, me contraigo y en un gesto de fiera agazapada pienso, siento, digo, decido:-No... no. Tal como tú dices: -No…. Sin decirlo, disfrazando, escondiendo, jugando, pervirtiendo el sentimiento.¿Me querés?. No. ¿Me querés?. A mi manera. (No). ¿Me querés?. Y a la inversa: no sé. No. No. No… Histeria de la palabra que nos deja sin historia.Y entonces mi eco… y soy yo quien dice NO. De frente, sin vueltas, sin histerias…Y desde ese instante correrás y correré detrás de la palabra… Mi alma desbocada como un potro escarlata se lanza tras ella para ayudarte, pero ya es tarde. Pensaste, debo atraparla. Rogue porque la atrapes. Pero no sirven las lentas redes de cazar mariposas.Quieres pescarla (poemas, videos, contramarchas), pero no sirven ya las largas líneas de pescar dorados.Hay que rescatarla de las aguas profundas.Hay que traerla de galaxias lejanas. Palabra, palabrita pequeña, palabra de dos letras apenas, palabra de cuchillito, de sonido tan breve, de color tan intenso, palabra, palabrita con alitas de mosca, pósate en su mano, vuelve, acércate a su boca, entra en él nuevamente y en mi… y asi podremos conservarla dentro de nosotros para siempre y no volver a soltarla. Ay, pero no pudimos asirla... Ni tú, ni yo...Vino derecho a la herida, fue derecho a la duda, fue derecho al dolor… Y se convirtio en eco… y entonces la lanzo yo, mar adentro hasta tu playa, y va derecho a tu herida, aplastando tus dudas, haciendo blanco en tu dolor.Ay, si me conocieras como me conozco, sabrías que aunque volvamos a vernos, aunque nos estrechemos las manos y los cuerpos, nunca volveré a creer en la total plenitud de tu amor.
Ay, si me conocieras como me conozco, sabrías que la misma rotundez con la que creo es la que me anima cuando descreo.Si me conocieras como me conozco, sabrías que tendrías que rogarme, que perseguirme y suplicarme para que lo nuestro no termine. (Gracias a Dios, no lo permitirá tu soberbia de niña virgen que espera en su inalcanzable torre a ser asaltada a pecho armado para conceder su derrota). En fin, si me conocieras como me conozco, sabrías que aún en los momentos de alegría, en los momentos de luces y de fuegos, la pequeña palabra inalcanzable batirá sus alitas de mosca y pondrá una levísima sombra de permanente duda en mi mirada y en la tuya.

Y será nuestra enemiga, nuestra terrible enemiga para siempre… una palabra…


Adaptación libre de un bello cuento de Poldy Bird